
No falta nada para que comience el Mundial, ya lo tenemos ahí nomás. Parece que fue ayer que el Cuchu Cambiasso fallaba su penal ante Lehman por los cuartos de final de Alemania 2006 y se terminaba la ilusión. Parece que fue ayer que asumió el Coco Basile, que ayer renunció por primera vez Juan Román Riquelme por cuestiones familiares, que fue ayer que el 10 de Boca volvió a vestir la celeste y blanca para tranformarse en una de las figuras, que fue ayer que ganamos los juegos olímipicos dirigidos por Batista, que fue ayer que el bajo de rendimiento de la mayoría de los jugadores hiciera que Basile renunciara, que fue ayer que asumió Diego Maradona, que fue ayer la polémica entre el nuevo Dt de la selección y Riquelme y que desembocara en una nueva y definitoria renuncia de este a la selección, que fue ayer de los 108 jugadores convocados, de la durísima y sufrida clasificación para Sudáfrica 2010. Muchas cosas, quizás demasiadas han pasado en 4 años para un mes (con suerte) de competencia. Discusiones, análisis, polémicas que van a quedar archivados cuando empiece a rodar la principal protagonista que tiene el fútbol: la pelota. Ahi caen candidatos, se afirman otros, surgen sorpresas y todo lo previo parece quedar en el olvido según el resultado. En este Mundial somos candidatos, por historia y presente de los jugadores, porque tenemos un técnico que fue y será el mejor del mundo como jugador y que arriesga todo ese prestigio por ser el encargado de dirigir a un equipo que en sus espaldas tiene a un país entero lleno de ilusiones. Tenemos al que es en la actualidad el mejor jugador del mundo, Lionel Messi, acompañado por 17 o 18 de los mejores jugadores del planeta, que tienen hambre de gloria y de los cuales algunos van por su revancha. Y está la gente, hinchas del fútbol que quieren festejar todos juntos, que quieren una alegría en un momento difícil y que saben que un triunfo de la Argentina no cambiará ni precios, ni condiciones laborales, ni menguará el hambre, pero que si les dará una pizca de felicidad y les hará sentirse los mejores aunque sea por un momento muy pequeño. Tengo en mi interior el sentimiento y la ilusión de que nos va a ir bien, de que Messi no va a ser el del Barcelona sino mejor todavía, que Verón va a habilitar con sus magistrales pases a Higuaín o al que le toque jugar, que Heinze, tan resistido, se convertirá en la suma de Perfumo, Mouzo y Passarela, que Mascherano será una muralla, que Carlitos Tevez se comerá la cancha y a los rivales, que los 23 jugadores serán 23 leones hambrientos de gloria. Y que todo el país dejará de lado diferencias para unirse al grito de Vaaamooooss Argeeeennntinaaaaa!!!! Yo tengo FE y creo. Creamos y tengamos FE todos. Abrazo!